Salud, amor y transición

felicidad

Llevo un tiempo dándole vueltas y analizando como funciona nuestro sistema de salud público aquí en Andalucía. Desde que abrí “El Ecosúper” hace ya más de tres años, he podido hablar con mucha gente que hace ya mucho tiempo, y por razones muy válidas, empezaron a buscar las razones de sus problemas de salud por otras vías.

Y esto es lo que me rechina de nuestro sistema de salud público, que no se buscan las razones o las causas del problema. Simplemente no hay tiempo, ya sea porque el/la paciente viene con el problema ya muy desarrollado y por lo tanto no queda otra que apagar el fuego, o porque el sanitario en cuestión no puede pasar más de doce minutos atendiéndole. En doce minutos sí se pueden recetar pastillas y medicamentos en nuestro sistema de salud público, pero al no saberse con certeza las causas debido al breve tiempo dedicado al diagnóstico, pueden llegar a crear otro problema, porque los medicamentos tienen efectos secundarios.

Yo creo que éste es el quid de la cuestión, nuestro personal sanitario está preparado para apagar grandes fuegos, con lo que sea, son expertos en eso, y lo hacen con toda la buena intención del mundo, así se les prepara desde la universidad. Y claro el fuego en la mayoría de los casos se apaga, pero como no se estudia la causa, pues el fuego, con un poco de viento, vuelve a aparecer.

Para mí es obvio que detrás de cualquier dolencia hay varias causas. Y estas causas están muy relacionadas con nuestro estilo de vida directamente, y con lo que nos rodea indirectamente. Aparte, nuestro estilo de vida está estrechamente relacionado con nuestro estado mental. Una persona con la cabeza bien amueblada, como coloquialmente se dice, será siempre una persona que se cuide más y que será más consciente de cómo todo lo que le rodea le afecta, lo que dará lugar a una persona más sana en todos los sentidos.

Son demasiadas las cosas del exterior que afectan a nuestro sistema inmunitario para que encima nosotrxs le demos más trabajo. La contaminación atmosférica, la comida tratada con todo tipo de pesticidas, fungicidas y demás, las fábricas de personas estresadas que son nuestras ciudades, la cantidad de tecnologías que nos apartan de lo que tenemos delante de nuestras narices y que nos meten en un ritmo de vida demasiado rápido para nuestra mente, etc.

Creo que no es una tontería empezar a valorar el reducir el impacto a nuestro sistema inmunitario, empezando por una conexión con nuestro momento presente que nos ayude a ver con claridad la situación tal como es, cambiar nuestra manera de comer por una nutrición especializada, ecológica y repleta de nuevos alimentos que nunca habíamos probado, vivir en sitios más sanos y amigables, bajar nuestra velocidad, crear una conciencia más crítica y ver qué hay detrás de tanto ruido, mandato y publicidad, ¡apaguemos la tele!. Como seres racionales, debemos entender el sentido de la vida, no hemos venido aquí para sufrir, tenemos el derecho y el deber de disfrutar de cada momento y segundo que la vida nos brinda, y esto solo lo vamos a conseguir amándola, amándonos y amando a lxs demás. Este amor es el que nos va a dar la fuerza para afrontar con vitalidad y alegría cualquier cosa que nos encontremos.

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Romu Benítez

GeT

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